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El uso de promotores de crecimiento y antibióticos es una práctica común en la producción de carne. Los promotores de crecimiento, como las hormonas, son administrados al ganado bovino por medio de implantes o en el alimento para acelerar su ganancia de peso y obtener así, en un tiempo más corto, carne más magra.

Cabe aclarar que la administración de hormonas no se realiza en cerdos ni aves, ya que en ellos no se obtiene el beneficio de ganancia de peso acelerada. En el caso de estas especies, las mejoras en ganancia de peso y musculatura magra se han logrado a través de los años por selección genética de distintas razas. De manera similar, los antibióticos son administrados a los animales para prevenir y curar enfermedades en ellos, asegurando así la inocuidad de la carne.

Ambas prácticas son reguladas por organismos gubernamentales de salud animal en cada país. En el caso de Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) del Departamento de Agricultura (USDA) monitorea su aplicación en los animales y, en el caso de hormonas sintéticas, los residuos en la carne destinada al consumo humano. Esto es relevante para México porque Estados Unidos es su principal abastecedor de carne, quien administra hormonas a casi el 90% del ganado bovino de engorda. En México, el organismo regulador es la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA).

Qué dicen los expertos.

Las hormonas son compuestos producidos naturalmente en los seres vivos que regulan funciones vitales, por lo que están presentes en todos los productos animales. En los seres humanos se ha detectado un mayor riesgo para algunos tipos de cáncer relacionado con la toma de hormonas esteroides, como en el caso de las terapias de reemplazo hormonal. No obstante, la cantidad de hormonas esteroides que se consume en la carne de un animal tratado con ellas es sumamente insignificante a lo que el cuerpo humano produce diariamente (ver tabla). Hasta hoy no existen suficientes estudios epidemiológicos que apoyen o refuten totalmente los riesgos de salud que representan el exceso de hormonas en la carne, que, como ya se dijo antes, es monitoreado y controlado.

Los antibióticos y antimicrobianos son una herramienta importante y necesaria para proteger la salud y el bienestar de los animales. Algunos reportes de los medios de comunicación han llevado a los consumidores a creer que el uso de estas sustancias en animales pueden causar resistencia en ciertas bacterias y en los seres humanos, haciendo más difícil la batalla contra enfermedades.

La realidad es que esta resistencia es posiblemente causada por variados factores, según concluyó en un estudio la Academia Americana de Microbiología (2009). La academia dice que aún el uso adecuado de antibióticos contribuye al aumento en la resistencia, y que la responsabilidad de esta situación es compartida entre las prácticas médicas, demanda de los pacientes, prácticas veterinarias, prácticas industriales, y otras y que es una inevitable evolución de los microorganismos.

En Estados Unidos, por ley, ninguna carne de venta al consumidor debe contener residuos de antibióticos, y el uso de éstos es estrictamente monitoreado en los animales. Como medida proactiva, el año pasado el congreso estadounidense sometió a revisión la ley para el uso de antibióticos. La relevancia para México se basa en la gran cantidad de carne que importa desde su vecino del norte.

Tanto la FDA, como la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Salud y la Comisión del Codex Alimentario consideraron a los residuos de hormonas y antibióticos en la carne como de consumo seguro.

Un peligro latente

En México existe, sin embargo, el peligro del uso ilegal de clenbuterol - prohibido por la Norma Oficial Mexicana 061- en engordas de bovino. Esta sustancia anabólica promueve el rápido crecimiento de los músculos, y en los animales se deposita principalmente en el hígado (80%); el resto se disemina en músculos y otros órganos. El consumo de carne contaminada con clenbuterol causa intoxicación crónica en humanos y una inmediata reacción (30 min. a 4 hrs.), cuyos síntomas principales son: dolor de cabeza, angustia, temblor, taquicardia, palpitaciones, malestar general. Esta situación se agrava en los estados del centro y sur del territorio mexicano, en donde las autoridades agrícolas y sanitarias están luchando para acabar con esta práctica desleal. La carne proveniente de rastros certificados por SAGARPA como T.I.F., supermercados y carnicerías con sello de garantía es más segura.

Reduciendo el posible impacto

Aunque no existe evidencia que concluyentemente indique la relación entre el consumo de carne de res tratada con hormonas y/o antibióticos, y las enfermedades, ciertamente el adoptar un estilo de vida saludable puede reducir los riesgos. Se recomienda realizar ejercicio rutinariamente; una alimentación variada rica en frutas, vegetales y granos integrales; consumo moderado de carne roja y blanca (porciones de 100 a 120 gramos); bajo consumo de grasas e hígado. Además, es importante no automedicarse, acudir al médico en caso de cualquier enfermedad y terminar el tratamiento de todo medicamento. Nota: la autora es Editora de CarneTec, Revista Especializada para la Industria Cárnica Latinoamericana. N

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