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Enfermedades como la obesidad, la diabetes y la hipertensión son factores causales de padecimentos cardiovasculares involucrados en la mayoría de las muertes en nuestro país. Se denominan enfermedades crónico- degenerativas y afectan principalmente a las arterias.

 

El proceso inflamatorio es un elemento clave en el daño a las arterias que provocan estas enfermedades. Nuestro sistema inmunológico nos protege de microorganismos invasores (bacterias, virus y parásitos) y es el encargado de mantener y reparar nuestros tejidos. Sin embargo, una sobreestimulación de este sistema es perjudicial.

Las acciones del sistema inmune se encuentran en hiperactividad cuando las personas padecen obesidad, diabetes o trastornos de los lípidos. De esta manera, se ha denominado que padecen una inflamación crónica, subclínica y “silenciosa”. Como respuesta a este proceso inflamatorio, se secretan sustancias que inducen la proliferación de elementos relacionadas con la formación de trombos y el aumento de la viscosidad de la sangre.

Se ha postulado que un desequilibrio en la ingesta de ácidos grasos omega-6 vs omega-3, junto con la ingesta de hidratos de carbono refinados y un aumento en la secreción de insulina, dan lugar a una cascada de reacciones que alteran la biología del tejido adiposo, provocando resistencia a la insulina, activando al sistema inmune y lesionando la capa interna de las arterias.

Las siguientes recomendaciones ayudan a prevenir o limitar esta inflamación “silenciosa” tan dañina para nuestro organismo:

1. Reducción y mantenimiento de pérdida de peso con un programa estructurado, que combine modificación de hábitos alimenticios y actividad física.

2. Basar la dieta en los siguientes alimentos y compuestos:

  • a) Verduras y frutas frescas (altas en fibra, caroteno y flavonoides)
  • b) Leguminosas (frijoles, lentejas, habas, garbanzos)
  • c) Granos integrales (centeno, avena, trigo)
  • d) Grasas monosaturadas y poliinsaturadas (aceite de oliva, aceite de canola, nueces/semillas)
  • e) DHA: pescados como el salmón, el atún y las sardinas
  • f) Proteínas magras (con bajo contenido de grasa): pescado, aves sin piel, productos lácteos descremados o semidescremados y leguminosas. Información reciente indica que la proteína aumenta la sensación de saciedad, ayudando al mantenimiento del peso.

3. Mantener la presión sanguínea dentro de los rangos ideales para disminuir las complicaciones cardiovasculares y renales.

4. Mejorar la salud mediante actividad física diaria.

La ciencia ha avanzado enormemente en el campo de la nutrición y sus acciones, que influyen en la salud cardiovascular. Sin embargo, aún falta mucho por llegar a dilucidar cómo la medicina preventiva, a través de la modificación del estilo de vida (dieta y ejercicio), pueda incidir en la expresión genética para la prevención de enfermedades.

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